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Feng shui literalmente significa "viento y agua", es una antigua disciplina oriental. En estas épocas de intensos cambios si sabemos valernos de ella nos puede ayudar a conectarnos con la naturaleza y armonizar nuestro espacio de resguardo, que es nuestro hogar.
Al utilizar las técnicas del feng shui podemos modificar las energías de la casa para ayudarnos a transformar nuestro interior y mejorar aspectos de nuestra vida diaria. Cuando reordenamos nuestro hábitat utilizando estas técnicas y el simbolismo que poseen las mismas, atraemos energías beneficiosas por el solo hecho de conectarnos con las sensaciones que ciertos objetos nos evocan.
El movimiento del agua genera iones negativos, activando la productividad porque en el feng shui se la asocia al dinero y a la abundancia. Uno de los objetos que podemos incorporar a nuestros hogares y que generan energías beneficiosas adicionales son las fuentes de agua, ya sea, por la tranquilidad que nos inunda al ver correr el agua, el movimiento de la misma o los aromas que podemos incorporarle para impregnar el espacio de suaves fragancias.
El lugar ideal para colocarlas es en el sector de acceso a la casa y procurando que sea vista desde la puerta de entrada, podría ser un recibidor si contamos con una balda o pequeño mueble para instalarla. No es necesario que las fuentes estén en funcionamiento todo el tiempo, lo importante es que se hallen en condiciones de higiene, sin agua estancada en ellas y con un funcionamiento óptimo. 
El agua estancada es conveniente reemplazarla por lo menos una vez al día, ya que, al absorber las energías del ambiente no es beneficioso para el ser humano. Si no tenemos la posibilidad de tener una fuente de agua otra solución es la instalación de peceras, dibujos de agua o cuadros con pescadores con grandes redes sacando del agua grandes peces, estas imágenes evocaran sensaciones de abundancia.
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